“El emigrante que habla inglés, progresa”

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Entrevista a Carlomagno Ontaneda, encargado de Admisión del Programa Educational Opportunity Fund de PCCC

Carlomagno Ontaneda, de origen ecuatoriano, ayuda al progreso y éxito de la juventud en PCCC. Foto: David Hernández, PCCC STEM.



Arturo Castillo | New York Hispano
Colaborador

Carlomagno Ontaneda, encargado de Admisión del Programa Educational Opportunity Fund del Passaic County Community College (PCCC), ha dedicado largos años de su vida a brindar ayuda a los jóvenes, para que descubran sus potenciales, sus vocaciones. Él está convencido de que cuando hay una hoja de ruta, el camino hacia el éxito es mucho más fácil. Su guía permite aprovechar las oportunidades que están disponibles, a condición de que se conozca
exactamente cómo funciona el sistema educativo y dónde están esas oportunidades. El desconocimiento es causante de que se pierdan muchos talentos y se desperdicien incalculables recursos económicos y humanos.

Cuéntenos acerca de su propio proceso, de su condición de joven emigrante, de su descubrimiento vocacional.

Yo vine a los Estados Unidos casi al cumplir los 14 años. En realidad, cuando llegué me sentía como un rebelde sin causa, porque yo había dejado allá, en Ecuador, a todos mis compañeros; recién empezaba la secundaria. Me sentí
como pez fuera del agua. Nació en mí un rechazo al inglés, me declaré en una especie de huelga de brazos caídos. Yo creo que cuando me gradué de la secundaria empecé a abrirme al idioma. Como para empeorar las cosas, al
mismo tiempo que yo tenía rechazo al inglés, Harrison High School, donde me gradué, que por esos días tenía contados estudiantes hispanos (hoy por hoy, el 80 por ciento son latinos), no tenía el ESL (inglés como segundo idioma), de modo que cada quien se las arreglaba como podía. En cambio, en las demás materias no tenía problema alguno; yo era el mejor estudiante, porque traía buenas bases desde el Ecuador (yo estudié en el Febres Cordero, en Quito). Álgebra, biología, historia (me encantaba la historia), eran para mí sencillas.

Para los profesores, yo era el mejor estudiante. Pero al mismo tiempo reconozco que no aprendí el inglés en los años que eran ideales.

¿Cómo se dio su vinculación a la actividad de apoyo educativo a la juventud?

Empecé la universidad, como la gran mayoría de latinos, en un community college. En mi caso, elegí el Essex County Collage. Después me transferí al New Jersey Institute of Technology, donde obtuve mi bachelor’s degree.
Entonces empecé a trabajar en un banco, pero seguí involucrado con la universidad, colaborando con el programa que se llama “Oportunidades Educativas” (EOP). Yo era parte de un grupo de asesores comunitarios, gente
profesional que daba apoyo al programa. A mí me gustaba mucho el ámbito de las relaciones públicas, promocionarle al programa. En un momento dado, el director ejecutivo me dijo: “Carlomagno, tú haces tanto por este programa, y lo haces de una manera gratuita, voluntaria, ¿por qué no vienes a trabajar con nosotros?”. Acepté la oferta, y ahí trabajé por 23 años. Yo hacía reclutamiento de estudiantes de high school, pero al mismo tiempo ayudaba muchísimo a los estudiantes latinos, especialmente aquellos que no tenían papeles, porque en esa época, los jóvenes indocumentados tenían que pagar muchísimo por su educación. NJIT (New Jersey Institute of Technology)
les cobraba como si fueran estudiantes de fuera del Estado, y eran cantidades exorbitantes.
Yo utilizaba mis conexiones con el Essex County College, donde conocía bien al presidente de esa época, a quien le pedía que me ayudara con esos estudiantes. Se me rompía el corazón que no pudieran estudiar en la universidad donde yo trabajaba, pues no tenían los recursos suficientes. Para ellos costaba $26,000 anuales.
Ha mejorado muchísimo la situación, pero por esos días era imposible para los estudiantes latinos, y en general, acceder a los estudios superiores. Tras laborar todos esos años en el NJIT, decidí que quería trabajar en un community college, porque yo podía hacer aún más por la comunidad; fue así que retorné al Essex Community College como colaborador.

Mi misión era llegar a incrementar significativamente el número de estudiantes migrantes, especialmente aquellos que no tenían un buen nivel de inglés. El propósito era elevar su nivel de inglés, con miras a que continuaran con los
estudios universitarios. Pero el destino tiene sus propios planes. Lamentablemente, quien me había contratado, se desvinculó de la institución.
Se me presentó, entonces, la oportunidad de trabajar en Passaic Community College, en el 2016. Durante estos años, mi tarea ha consistido en orientar a los estudiantes en su proceso universitario, para lo cual también motivo la
participación de la familia.

No debe ser fácil. Muchas familias cuentan con la colaboración económica de los hijos. Los quieren trabajando.

Sí, lamentablemente, muchos de esos muchachos tienen que aportar para la comida y el arriendo; de modo que aparte de ser estudiantes de tiempo completo, trabajan. En realidad, trabajan demasiadas horas; 30, a veces casi 40
horas semanales. ¡Es muy exigente! Entonces, tiran la toalla.

¿Es alta la deserción estudiantil por esa causa?

Yo diría que un 30 por ciento. Hago todo lo que está a mi alcance, facilito todo lo que puedo, pero, claro, la decisión última, la perseverancia, el deseo de triunfar, están en manos del estudiante.

¿La falta de guía que usted experimentó, sigue siendo un tema pendiente en el sistema educativo?

Definitivamente. Es por ello que cuando hablo con los estudiantes, les hago notar que, por aquellos días, y penosamente hasta hoy, no hay una verdadera guía. A nivel de high schools, hay un déficit impresionante de ‘counselors’ (consejeros), de orientadores vocacionales. Los pocos consejeros disponibles no se dan abasto, no tienen tiempo para guiar al estudiante. Ese estudiante se gradúa de la secundaria, y no tiene la menor idea de qué hacer consigo mismo con su futuro, con sus potenciales, desconoce cuál es su vocación. En eso radica mi titánica lucha, que la tengo ahora como una misión: tratar de contactar con los estudiantes lo más pronto posible.
En el trabajo que tengo en la actualidad, a la mayoría de mis estudiantes los conozco en el último año del high school. Y por eso les digo, “lo único que lamento es no haberte conocido unos años antes; te habría orientado mejor aún. Pero nunca es tarde”.

Pese a que el aprendizaje del inglés es condición sine qua non para alcanzar metas educativas y laborales, muchos emigrantes se imponen barreras mentales para no aprenderlo. ¿Qué sugiere usted?

Yo les digo, “el emigrante que aprende inglés, progresa. El emigrante que no aprende inglés, siempre va a ser la última rueda del coche”. Y les cuento una historia inspiradora que escuché hace muchos años en la Radio Pública de
Nueva York. El exalcalde Ed Koch decía que a quien él más admiraba era a su madre, una judía polaca, que trabajaba en costura; un oficio muy pesado. La señora era particularmente organizada, muy metódica; de modo que de lo
poquito que podía ahorrar, lo invertía en contratar a un tutor, para que llegara a su casa a enseñarle inglés. Koch afirmaba que de esa manera su mamá empezó a conseguir mejores trabajos. Si pensamos, esas historias de los inmigrantes de hace un siglo, es la misma historia de ahora.
Lo hermoso es que hay oportunidades. Aquí, en New Jersey, por ejemplo, inclusive estudiantes del ‘high school’ que no tienen papeles, pero que han estudiado los grados 10, 11 y 12, califican para recibir asistencia económica del
estado de New Jersey. Lamentablemente, la mayoría desconoce. Por suerte, en New Jersey tenemos un excelente gobernador, Phil Murphy, que también fue embajador de Estados Unidos en Alemania. Todas esas vivencias que él tuvo las ha venido aplicando en el ámbito educativo.

Sabemos que Passaic, con su participación directa, ha logrado que algunos estudiantes hagan pasantías en la NASA.

Gracias a mis vínculos con la Sociedad de Ingenieros Hispanos de Estados Unidos (SHPE), he logrado que muchos estudiantes asistan a las convenciones que organiza esa institución, y logren establecer relaciones con corporaciones
que les ofrezcan pasantías, para que antes de que se gradúen de la universidad ya tengan experiencia laboral.

Mi director en Passaic County Community College me pidió que explorara una relación con la NASA, luego de la invitación que habíamos hecho a una representante para que diera una charla, que resultó muy interesante.
Esa persona nos puso en contacto con NCAS (Nasa Community College Air Space Scholars Program). ¡Se trata de un programa increíble! Nosotros somos, de todos los Estados Unidos, el community college que más estudiantes envía a
ese programa. Yo uso aquello como una herramienta de reclutamiento con los estudiantes del último año del high school. Siempre les digo que tener eso en su hoja vida les abrirá todas puertas.

Otro programa maravilloso, y que también estoy muy involucrado, es con una entidad del gobierno estatal, de la oficina del gobernador. El programa se llama New Jersey Governor’s Hispanic Fellows Program, que consiste en una pasantía de dos meses de duración, en junio y julio de cada año. El programa vincula a los estudiantes con alguna entidad del gobierno estatal, puede ser la misma oficina del gobernador. Por esos dos meses, los pasantes ganan $3,000; trabajan tres días de la semana, lunes martes y miércoles, y jueves y viernes van a un entrenamiento en liderazgo.

Cuando recluto a un estudiante latino del último año, le digo: “imagínate que durante tu primer semestre de estudios, ya vas a ser parte de la NASA, y en el segundo semestre vas a mini pasantía, también con la NASA. Todo pagado, incluyendo el pasaje de avión. Y al terminar el primer año de estudios, durante el verano podrías obtener la pasantía con el programa del gobernador”. ¡Eso es un plan perfecto!

¿Se define usted como un cazatalentos?

Definitivamente. De dos maneras: una, porque los mismos consejeros o profesores de los high schools me refieren esos estudiantes. Pero la otra área, es que yo recibo una lista de los estudiantes que ya han aplicado para el
Passaic County Community College. A ellos les llamo y les comento que hay un programa que se llama ‘Fondo de Programas de Oportunidades Educativas’. Y les explico la manera de aprovechar esas oportunidades. “Quiero que vengas a estudiar con nosotros, que participes en un programa de verano, que va a ser totalmente gratuito, pero tú tienes que seguir todos los pasos, llenar los requisitos”. Yo establezco una relación estrecha con el estudiante y los padres de familia, para trabajar en equipo.

-Aviso-
Jehan Shalabi , graduada de PCCC, junto a Carlomagno Ontaneda. Foto: Linda Telesco, PCCC.



EL PERFIL
 Carlomagno Ontaneda, es de origen ecuatoriano. Es un profesional de educación superior proactiva con más de 25 años de experiencia en el establecimiento de asociaciones entre escuelas secundarias y universidades.
 Además de ocupar su puesto actual en PCCC, ha trabajado en Essex County College, Newark, NJ, en el puesto de asistente del director de Admisiones.
 Antes de estos importantes puestos, trabajó durante 23 años en New Jersey Institute of Technology, en el cargo de asistente del director de Reclutamiento y Admisiones.

Ha recibido reconocimientos públicos importantes:
 Sociedad de Ingenieros Profesionales Hispanos (SHPE) – Premio al Educador del Año; Inroads New Jersey – Premio al Educador del Año;
 Senado y Asamblea General de Nueva Jersey: resolución que honra los logros laborales; Organización de Apoyo Hispano de Verizon (HSO) – Premio al Liderazgo Comunitario

Publicado el 02 de Marzo 2023

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