La vida de Celia Cruz será llevada al cine

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El escritor colombiano Eduardo Márceles Daconte presentó esta semana la cuarta edición de su libro ¡Azúcar! La biografía de Celia Cruz

Celia Cruz con un joven Tito Puente cuando empezó a grabar con la orquesta del famoso timbalero a principios de la década del setenta.

Carmen Valdivieso Hulbert | New York Hispano | Colaboradora

El escritor colombiano Eduardo Márceles Daconte presentó esta semana la cuarta edición de su libro ¡Azúcar! La biografía de Celia Cruz, de la editorial Intermedio Editores de Bogotá, Colombia.

El autor anunció la realización de una película sobre la vida de cantante cubana, en base a su libro que ya ha vendido 100,000 ejemplares desde que fuera lanzada la primera edición en el 2004, por Reed Press de Nueva York.

Una empresa de producción de Hollywood, que le compró los derechos hace algunos años, ha reactivado el proyecto e iniciará el rodaje en Cartagena de Indias el próximo año, bajo la dirección del realizador panameño, Arturo Montenegro.

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Celia Cruz Pasó a la Historia por la Puerta Grande

En los días que siguieron a su fallecimiento el 16 de julio del 2003, sus miles de admiradores participaron en multitudinarias exéquias fúnebres, tanto en Miami como en Nueva York, hasta el 22 de julio cuando sus restos fueron sepultados bajo una fuerte lluvia en el cementerio Woodland del Bronx.

El gobernador de Nueva York, George Pataki, proclamó oficialmente esa fecha como el Día de Celia Cruz en el estado.

Luego de un apoteósico velatorio en Miami el 19 de julio, donde más de un millón de personas se volcaron a las calles para dar el último adiós a “su reina”, sus restos fueron trasladados a Nueva York el domingo 20. Celia fue trasladada en carroza con caballos el martes hasta la Catedral de San Patricio.

“Ella era de Cuba, pero también de Puerto Rico, de Colombia, de México, del mundo”, comentó el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg.

Miles de ciudadanos de todo el planeta desfilaron en Nueva York ante el féretro de Celia Cruz para despedir a quien les cantó y les alegró la existencia con su sello inconfundible de ¡Azúuucar!

Cómo surge el grito de Azúcar que Celia popularizó en sus presentaciones.

Celia le contó al autor, que en una ocasión fue a cenar a un restaurante cubano con su esposo y unos amigos, y el mozo le preguntó si tomaba su café ¿con azúcar o sin azúcar?

La cantante le dice “Mira chico, tú sabes que el café cubano es bien espeso, bien duro. ¿Tú crees que yo me voy a tomar un café sin azúcar? ¡Con azúcar, mi negro!”

Y en sus conciertos en los días que siguieron le relató al público la anécdota sobre el café con azúcar, hasta que un buen día decidió incorporar la expresión ¡Azúcar! sin dar más explicaciones.

Celia Era Una Guerrera

El escritor colombiano Eduardo Márceles, que nació en Aracataca, paisano y amigo de famoso Gabriel García Marquez, conocía a Celia Cruz desde que la entrevistó en tres oportunidades para la Revista Vida Hoy que circulaba los viernes como parte del diario Hoy, en la década del 90.

“Entonces ella llegaba al periódico y en varias ocasiones solo a visitarnos. Cuando llegaba, era una locura total. Todo el mundo se alborotaba por verla ¡Celia! ¡Celia!

“Considero que ella era una guerrera porque cómo fue que logró superar obstáculos muy difíciles   estando en La Habana, desde muy jovencita”, destaca Márceles.

Uno de esos principales obstáculos fue el racismo “porque Cuba antes de la revolución era muy racista y posteriormente, cuando ya era una cantante con cierto prestigio no podía cantar en clubes de blancos”, indica.

“Contrataban a la Sonora Matancera y los músicos tenían que entrar por la puerta de atrás. Y después de interpretar las canciones que tenían que tocar, volvían a salir por la puerta de atrás”, agrega.

“Otro de los obstáculos que ella logró superar fue el machismo, el legendario machismo latino y mundial,  como acabamos de ver hace poco en España”, recalca. “Además no había muchas cantantes mujeres, había una que otra. Y Celia luchó mucho por ingresar a programas de radio”, añade.

Otro factor fue la pobreza. Ella vino de una familia extremadamente pobre.

Celia Caridad Cruz Alonso nació el 21 de octubre de 1925. Su padre era fogonero del ferrocarril cañero “que se mete en las plantaciones de caña y llega hasta el central azucarero, lleva la caña y también lleva el azúcar”, describe Márceles. “Entonces tenía un sueldo de fogonero, él que echa el carbón y la leña a la locomotora que funcionaba con vapor”, detalla.

El sueldo era escaso y eran muy pobres y Celia tuvo que soportar todo eso.

En el apartamentico de ellos, vivían 16 personas (entre matrimonios e hijos de familiares) en el Solar de la Margarita, en el barrio Santo Suarez de La Habana.

Celia tuvo dos hermanas, Dolores Ramos y Gladys Jiménez, y un hermano, Bárbaro Jiménez, pero ella era la única hija del señor Cruz.

La cantante no se sentía avergonzada en lo absoluto de haber sido pobre y de todas esas cosas que le pasaban.

Hay una anécdota que Celia contó en varias oportunidades.

Salió con su mamá a recorrer vidrieras y se quedó impresionada por un par de zapatos, entonces se puso a cantar frente al escaparate. Por ahí estaba un gringo que le dijo a su madre que su hija tenía una voz tan bonita y quería comprarle ese par de zapatos y ella respondió, ¡claro!.

Celia era muy carismática, desde niña. Ella cantaba en su casa y cuando venía a ver se habían congregado en la puerta muchos de sus vecinos del barrio, para escucharla cantar. 

“O sea ella estaba ya predestinada para ser cantante”, indica Márceles. “No fue una cuestión de que dijo que voy a estudiar canto y ya”.

“Ella estuvo en una ocasión estudiando en una escuela con un compositor muy famoso en Cuba que le daba clases de canto y de piano. Y ella se fue porque él le dijo que tenía que cortarse las uñas”, cuenta el escritor.

Celia comenzó a cantar en las radioemisoras sobre todo desde el principio en los concursos porque ella ganaba esos concursos y recibía una torta, se ganaba jabones y shampoo, cosas que llevaba a la casa y provocaba alegría, porque llegaba con cosas que ellos no tenían.

Y cuando iba en la “guagua” ella le decía al chofer. Mira no tengo para pagarte el pasaje, pero te canto una canción y los choferes siempre eran comprensibles y aceptaban. Ya era adolescente en esa época.

Esa es parte de todo lo que tuvo que superar para llegar a donde llegó. Superó todos esos obstáculos, que a mucha gente pueden estropearle la vida, pero ella no se dejó amedrentar por esas circunstancias.

Certificado de nacimiento de Celia Cruz expedido en el municipio de Cerro que registra la fecha exacta de su nacimiento 21 de octubre de 1925.

La Biografía de Celia Cruz

Márceles rememora cómo surgió el libro: “Cuando muere Celia Cruz en el 2003 me sentí muy triste porque la había entrevistado tres o cuatro veces. Una semana después me encontré en una fiesta con una amiga chilena, la agente literaria Leila Ahuile y me dice, “No existe una biografia de ella”. Y le comento, “Yo tengo mucha información de ella por las entrevistas que le hice y he estado guardando material porque me gustaría escribir su biografía, algún día”.

El lunes siguiente suena el telefono de la oficina de Márceles en el diario Hoy donde era Editor Cultural, y era Leila.

“Eduardo ¿estás sentado o parado?  Te tengo una sorpresa: Me llamaron de Reed Press, una editorial muy importante, y qué casualidad que tú me dices el sabado que tenías mucho material sobre Celia Cruz. Me dicen que estan buscando un escritor que escriba la biografia de Celia Cruz. ¿Te gustaría escribirla”?

Como si estuviera viviendo el momento, Márceles confiesa, “¡Me asusté!”

“Porque escribir la biografía de Celia Cruz no es cualquier “lagaña de mico”. Osea es una cosa muy seria”, pensé.

Leila le dio cinco minutos de plazo para tomar una decisión.

Llamó a Nubia, su esposa.

“Me dice no te asustes. Tú puedes hacerlo. Es más, cuelga el teléfono y llama a Leila y dile que tú puedes hacerlo. Yo confío en ti y yo te voy a ayudar”.

“Bueno si es así entonces acepto”, dijo aliviado el escritor.

“Fuimos a la reunión con Reed Press. Ellos querían una sinopsis de la vida de Celia en una página”, evoca.

Y firmaron el contrato.

Como parte de la investigación, primero que nada, fue a Miami. “Ahí me entrevisté con muchas personas que conocieron a Celia, entre ellos músicos, cantantes”.

Después fue a México donde ella vivió muchos años desde 1960.

“Allí me reuní con Fernando Vallejo, el escritor colombiano, quien me hospedó durante todo ese tiempo y me presentó a unas personas que conocieron a Celia, precisamente a los dueños de un lugar donde ella se había presentado varias veces, el teatro Blanquita, famoso teatro donde se presentaban Cantinflas, Mantequilla, TinTán y tantos otros famosos artistas de esos años”.

Ellos le contaron algunos recuerdos que guardaban de Celia, los cuales sirvieron mucho para el libro. Uno de esos fue cuando a ella le comenzó una enfermedad, cáncer en el cerebro.

“En un homenaje que le hicieron en México ella sube al escenario y comienza a hablar y de pronto usa palabras indescifrables, y todos estaban asustados porque ella nunca había sido asi”, destaca el escritor.

De México fue a La Habana.

“Ahí entrevisté a su hermana Dolores Ramos y conocí a muchos compositores y cantantes. Nos reuníamos en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la UNEAC. Principalmente entrevisté a Elio Orobio, que fue el autor del Diccionario de Música Cubana y relata que en la primera edición sus compañeros lo obligaron a que excluyera a Celia del libro. Me contó que de todas maneras la incluyó y ellos quitaron su nombre. Finalmente, en la segunda edición sí logró que la dejaran en la lista”, destaca.

Celia Cruz le Cantó a Fidel Castro

Celia cantaba desde un principio en radioemisoras de La Habana, sobre todo en Radio Progreso.

Hasta el lugar llegó Márceles durante su investigación sobre la biografía de la cantante.

“Ahí descubrí algo que fue muy interesante, porque ella siempre lo negó…”, remarca.

Cuando llega la revolución ella estaba muy contenta como estaban todos los cubanos.

El 1 de enero de 1959 cuando llegan los rebeldes a La Habana ella estuvo ahí vitoreando a los revolucionarios porque habían tumbado a un sanguinario dictador, Fulgencio Batista.

Aunque ella siempre negó que le había cantado una canción a Fidel Castro. Nadie sabía que la grabación de esa canción estaba escondida.

“Cuando yo voy a hablar con los compañeros de Radio Progreso uno de ellos me dice: ¿Usted conoce la canción que ella le dedica a Fidel Castro?, relata Márceles.

“Un momentico, ¿cómo es eso? si ella absolutamente odiaba a Fidel Castro”, responde.

El compañero cubano insiste: “No, no ella antes de irse a México, el 15 de julio de 1960, ella le cantó una canción a Fidel”. “Muéstrame”, le digo y me dice “acompáñame”.

Márceles narra con lujo de detalles cómo ocurrió el descubrimiento.

Fueron a la sala de archivo y ahí buscó unos de esos cassettes grandotes de cintas magnetofónicas. Buscó y sacó una cinta muy grande. La puso en la máquina y buscó un número y la cinta giró un momento largo hasta que paró.

“Y cuando la escuché yo la grabé de inmediato, porque había llevado una grabadora”, añade. 

Se titula “Guajiro llegó tu día”

No se sabe quién la compuso, pero parte de la letra dice:

“Reforma agraria es el grito

que Fidel lanzó en la Sierra

que estremece a Cuba entera

y a la América también…”

La interpretó en 1959 con la Sonora Matancera en la estación de radio CMQ.

Dolores Ramos Alfonso, hermana de Celia Cruz, junto al autor de esta biografía durante su investigación en La Habana en enero de 2004.

Reina de la Salsa o Guarachera de Cuba

A los inicios de su carrera con la Sonora Matancera, el director le pidió al compositor José Carbó Menéndez para que le compusiera algunos temas a la joven recién surgida en el mundo musical de La Habana. Carbó le dio su primer éxito, Cao cao maní picao, la guaracha que la consagró en 1951.

Le siguieron los éxitos como Tatalibaba, Ritmo tambó y flores, La guagua, El yerbero moderno, entre otras canciones.

Carbó recuerda con cierta incomodidad los inicios de Celia, a quien no le perdona que se hiciera llamar Reina de la Salsa, y le reclama que no haya grabado más temas suyos.

Carbó dice que le “dolió mucho el término Reina de la Salsa que le pusieron a Celia en Nueva York, ya que su música era cubana, solamente se le debe llamar la Guarachera de Cuba”.

Celia realiza su primera incursión en el ámbito de la salsa en forma de una ópera, cuando comienza a cantar con las Estrellas de Fania. Debutó en la llamada salsópera Hommy, creada en base a la ópera rock, Tommy, del grupo The Who.

Y llega a convertirse realmente en la Reina de la Salsa.

Celia interpretó el personaje de Gracia Divina en el Carnegie Hall de Nueva York en 1973, es allí cuando ella empieza a vincularse con la Fania All Stars. En ese mismo Hommy fue llevado a Puerto Rico y tuvo igual aceptación del público.

Esto la ayudó a revitalizar su carrera que atravesaba por un difícil momento y ganarse a una joven generación de admiradores. A continuación, se vincula con Tito Puente y continúa con su carrera.

www.facebook.com/eduardo.marceles

Publicado el 11 de Octubre 2023

 

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