Con una nueva operación la actriz dominicana explora a una Joe McNamara cuya vida familiar comienza a ser alcanzada por las sombras de su trabajo

Dagoberto Galán | New York Hispano | Colaborador
Óscar y Gran Soberano en mano y con una nueva misión, Zoe Saldaña regresó a las plataformas digitales el 2 de agosto por Paramount+ con la tercera temporada de Lioness, el thriller de espionaje de Taylor Sheridan. Son ocho episodios semanales, hasta septiembre, en los que la guerra deja de estar únicamente en el desierto y se muda a la cocina de su casa.
En entrevista exclusiva, la actriz dominicana habla de la temporada más personal de Joe McNamara.
“Esta vez la casa deja de ser refugio”, adelanta. “Joe siempre supo dividirse en dos: afuera es una agente paramilitar, adentro es madre y esposa. Dos mujeres, dos idiomas, dos vidas. Ya no logra sostener esa frontera. Lo que ocurre en la sombra se le sienta a la mesa”.
Es precisamente lo que promete la sinopsis oficial de la tercera temporada de la serie, de la cual Saldaña es productora junto a Nicole Kidman: redes ocultas, operaciones extranjeras y traiciones personales que colisionan. Joe, guiada por Kaitlyn Meade (Kidman) y Byron Westfield (Michael Kelly), enfrenta enemigos que operan en las sombras mientras la guerra alcanza cada rincón de su vida.

¿Se puede entrar directamente a la temporada 3?
“Sí. La misión es nueva y arranca limpia. Nadie se pierde”, dice Saldaña. “Pero sería como ver una película sin sonido. Entiendes lo que sucede. No sientes por qué duele. Son apenas dieciséis episodios. Si tienen un fin de semana, háganlo. Y si no, entren igual. Ya volverán después”.
Las temporadas 1 y 2 tuvieron una sólida recepción. La primera se estrenó en julio de 2023 y llegó a 7.6 millones de hogares, mientras que la segunda alcanzó 8.3 millones. Para la tercera todavía no se han divulgado cifras oficiales de audiencia.
La charla inevitablemente tocó lo personal. ¿Cuánto de Joe hay en Zoe? Ambas viven entre maletas, sets y horarios distintos.
“Algo, sí. Pero hasta cierto punto. Es verdad que las dos nos vamos. Meses enteros, otro país, otro horario. Y las dos regresamos a una casa que aprendió a funcionar sin nosotras. Eso lo reconozco”, confiesa.
Y continúa: “Ahí se acaba el parecido. Yo no podría hacer lo que hace Joe. No podría sacrificar a mi familia de esa manera. Tengo un respeto enorme por quienes eligen el servicio civil. Cargan algo que la mayoría de nosotros no sabría cargar. Pero yo, si me ponen a elegir, elijo a mi familia. Antes que el trabajo, antes que la misión, antes que todo y todos”.

Esa tensión entre la acción y la estrategia es el corazón de esta temporada. La pregunta va directa: ¿qué estresa más a Joe, el campo de batalla o la mesa de negociaciones?
“El campo lo disfruto. Es físico, es sudor. Terminas agotada, pero ligera”, explica. “La mesa me desarma. Ahí no hay hacia dónde correr. Te quedas quieta y todo ocurre en el rostro. En lo que decides callar. Y lo más duro: Joe suele estar jugando contra los suyos. Eso agota más que cualquier persecución”.
Con Lioness ocupando su agenda hasta septiembre, entre estrenos semanales, galas y encuentros con la prensa, Saldaña ya tiene trazado lo que resta de 2026 y parte de 2027. Este año estuvo filmando Positano, dirigida por Daniel Roher y rodada en Roma, actualmente en postproducción. Además, ha trabajado en una campaña con Lancôme y volverá a unirse artísticamente con su esposo, Marco Perego.

“Este otoño Marco y yo nuevamente trabajaremos juntos en un filme independiente llamado Still Life. Será dirigido por Alex Dinelaris, quien también es el guionista. Marco será productor. Se filmará en Nueva York con Rubén Blades y Matthew Goode”, adelanta.
Lioness 3 se estrenó el domingo 2 de agosto por Paramount+, con el regreso de Morgan Freeman, Laysla De Oliveira, Dave Annable y el equipo de Taylor Sheridan, con Saldaña y Kidman también entre los productores ejecutivos.
La misión más íntima de Joe McNamara acaba de comenzar y, esta vez, el mayor desafío podría no estar en el campo de batalla, sino dentro de su propia casa.

















