La nueva producción televisiva de Andrew Golledge y Jesse Ureña transforma las experiencias de las tiendas de barrio en historias de humor, diversidad cultural y personajes latinos

Bernardo De la Cruz | New York Hispano
Nueva York
Quienes frecuentan las bodegas de Nueva York saben que comprar un café, un sándwich o algunos productos de primera necesidad puede convertirse en una experiencia inesperada. Entre clientes habituales, personajes pintorescos y situaciones propias de la vida del barrio, estos pequeños negocios son escenarios de innumerables historias.
Para el cineasta Andrew Golledge y su amigo Jesse Ureña, esas experiencias cotidianas se convirtieron en la inspiración de Bodega, una nueva comedia televisiva que sigue las aventuras de Eugenio, un joven trabajador dominicano interpretado por Angel Marte, cuyas frustraciones detrás del mostrador suelen llevarlo a situaciones que él mismo termina complicando.
La idea nació de una amistad. Golledge era cliente habitual de la bodega donde Ureña trabajaba en el negocio de su familia. Con el tiempo, ambos descubrieron que compartían una pasión por el cine y la comedia.
Cuando Ureña propuso convertir sus experiencias en el establecimiento en una producción humorística, Golledge vio la oportunidad de desarrollar una serie de televisión.
“La inspiración original para crear Bodega le pertenece a Jesse Ureña”, explicó Golledge en una entrevista con New York Hispano.
Para el cineasta, uno de los mayores atractivos de estos establecimientos es la diversidad de personas y culturas que diariamente atraviesan sus puertas. Las bodegas reúnen a neoyorquinos de distintos orígenes y ofrecen innumerables oportunidades para encontrar situaciones divertidas.
“Hay una enorme concentración de personas que pasan por una bodega todos los días”, señaló. “Solo tienes que observar”.
Y aunque Nueva York se distingue por su extraordinaria diversidad cultural, algunas necesidades son universales.
“¡Todo el mundo necesita papel higiénico!”, bromeó.

Una comedia con personajes latinos
Esa combinación de identidad cultural y situaciones cotidianas también define a Eugenio, un personaje con el que pueden identificarse quienes alguna vez han tenido un día frustrante en el trabajo.
“Eugenio es alguien a quien no le gusta su trabajo”, explicó Golledge, quien agregó que buena parte de los problemas del personaje son provocados por él mismo.
Aunque la producción presenta personajes dominicanos e influencias culturales latinas, su creador considera que Bodega tiene elementos capaces de conectar con espectadores de cualquier origen.
Nacido en Panamá, de padre inglés y madre panameña, Golledge creció rodeado de influencias latinoamericanas y europeas, una experiencia que contribuyó a formar su perspectiva sobre el ambiente multicultural de Nueva York.
“Yo tiendo a verla como una comedia neoyorquina con personajes latinos”, afirmó.
La autenticidad de la producción también se apoya en Ureña, cuya experiencia trabajando en una bodega continúa siendo fundamental para desarrollar las historias.
Golledge ya escribió todos los guiones de la primera temporada y Ureña es siempre la primera persona en revisarlos, aportando su conocimiento de las situaciones que se viven diariamente en estos establecimientos.
Juntos han creado una comedia inspirada en algo familiar para los neoyorquinos: los personajes, las conversaciones inesperadas y los momentos de humor que pueden convertir hasta la tienda más pequeña del vecindario en un lugar lleno de historias.
Benito, el gato que podría robarse el espectáculo
Entre los personajes de Bodega hay uno que podría terminar conquistando al público: Benito, el gato del establecimiento.
Aunque su aparición en el episodio piloto es breve, Golledge tiene planes de darle mayor protagonismo en futuras entregas.
“Benito es la verdadera estrella, no tiene sentido negarlo”, bromeó el cineasta, quien incluso sugirió un episodio en el que el gato sea secuestrado.
Sin embargo, las posibilidades de Bodega van mucho más allá de su personaje felino y del escenario neoyorquino.
Golledge imagina convertir el piloto en una serie completa y, eventualmente, desarrollar versiones ambientadas en distintas ciudades del mundo.
Desde Chicago y Houston hasta Lima, Buenos Aires, Londres, Madrid y Tokio, considera que prácticamente todas las culturas tienen su propia versión de la tienda de la esquina, cada una con personajes e historias particulares.
Incluso contempla que cineastas locales puedan adaptar el concepto a sus propias comunidades, una idea que describe, en tono humorístico, como un “Universo Cinematográfico de Bodega”.

Cinco años para llevar el proyecto a la pantalla
La realización del episodio piloto tomó aproximadamente cinco años.
Poco antes del inicio del rodaje, un cambio inesperado en el elenco retrasó la producción durante seis meses. Finalmente, Angel Marte asumió el papel protagónico de Eugenio, mientras el equipo aprovechó ese tiempo adicional para perfeccionar el guion.
Para Golledge y Ureña, completar el piloto representa un motivo de orgullo y el resultado de años de trabajo.
La experiencia también reforzó la convicción del cineasta de que los nuevos realizadores deben conocer todos los aspectos de una producción audiovisual, desde el manejo de cámaras y micrófonos hasta la iluminación y la edición.
“Si quieres que tu proyecto llame la atención, necesitas ser ambicioso, y eso comienza con tus propias habilidades”, aconsejó.
Ahora, con el piloto terminado y los guiones de la primera temporada escritos, Golledge y Ureña miran hacia el próximo capítulo de su proyecto.
Sus aspiraciones pueden llegar a ciudades de todo el mundo, pero la esencia de Bodega sigue siendo la misma: las personas, los encuentros inesperados y las situaciones cotidianas que inspiraron a dos amigos a encontrar comedia dentro de una tienda de barrio.
Y ya sea Eugenio enfrentando otra jornada complicada o Benito, el gato, robándose la atención, siempre habrá una nueva historia esperando detrás del mostrador.
Vea el episodio piloto de Bodega: Bodega — Sitio oficial
















