La Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York acusa a los hospitales de priorizar ganancias sobre la seguridad del personal y pacientes

Sala de Redacción | New York Hispano
NUEVA YORK.
La huelga de enfermeras más grande en la historia de la ciudad de Nueva York cumplió este miércoles su tercer día, mientras las negociaciones entre los hospitales y el sindicato permanecen estancadas. Cerca de 15.000 enfermeras continúan fuera de sus puestos en tres de los principales sistemas hospitalarios privados: Mount Sinai, Montefiore y NewYork-Presbyterian.
El conflicto gira en torno a demandas clave: mejores ratios de personal, salarios justos y mayor protección frente a pacientes y visitantes violentos. Las enfermeras aseguran que la falta de medidas de seguridad las expone a riesgos graves. “Un paciente me tiró al suelo a puñetazos. Estuve seis meses sin trabajar. Mi familia tuvo que cuidarme cuando no podía moverme para hacer nada”, relató una enfermera de Montefiore.
La Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York (NYSNA) sostiene que las condiciones actuales ponen en peligro tanto a los trabajadores como a los pacientes. “Queremos volver a trabajar, pero para lograrlo, Montefiore necesita negociar un contrato justo con seguridad, protección y dignidad para nuestros pacientes y trabajadores”, afirmó también una enfermera de Montefiore.
Las enfermeras han recibido respaldo de funcionarios electos, como el concejal Eric Dinowitz, quien declaró: “El precio de la empatía no debería ser tu seguridad ni tu dignidad, y tu preocupación no debería aprovecharse para empujar a tantos pacientes como sea posible a un pasillo o a una escalera”.
Por su parte, los hospitales han defendido su postura y criticado algunas propuestas sindicales. Montefiore calificó las demandas como “imprudentes”, señalando que una de ellas impediría despedir a enfermeras que trabajen bajo los efectos de drogas o alcohol. “Es otro ejemplo de poner sus propios intereses por encima de la seguridad del paciente”, indicó la institución. El sindicato respondió que la propuesta busca ofrecer apoyo a profesionales con trastornos por uso de sustancias, una práctica ya adoptada en otros hospitales del estado.
Mientras tanto, los hospitales afectados aseguran que siguen abiertos, recurriendo a enfermeras viajeras y posponiendo cirugías no urgentes para mantener la atención. En un memorando interno, Philip Ozuah, presidente y director ejecutivo de Montefiore Einstein, destacó: “Nuestros colegas se han unido para garantizar la prestación continua de la más alta calidad de atención para todos los que nos buscan en su momento de mayor vulnerabilidad”. Mount Sinai, por su parte, informó que el número de enfermeras que decidió no sumarse a la huelga aumentó del 20% al 23%.
Con las negociaciones sin avances, la incertidumbre crece en torno a la duración del paro y su impacto en la atención médica en la ciudad. Las enfermeras insisten en que su objetivo es garantizar condiciones seguras y dignas, mientras los hospitales buscan mantener la operación en medio de la crisis.
NEW YORK HISPANO
Este artículo pertenece a New York Hispano y no puede reproducirse, distribuirse, modificarse ni publicarse, total o parcialmente, sin autorización previa por escrito. Queda estrictamente prohibida la copia o republicación de este contenido en cualquier otro medio o plataforma.
This article belongs to New York Hispano and may not be reproduced, distributed, modified, or published, in whole or in part, without prior written permission. Copying or republishing this content on any other media or platform is strictly prohibited.














