Entrevista a la psicóloga Claudia M. Boyle, cuyo objetivo es brindar balance y servicio a su comunidad y su organización en Long Island

Mónica Ferrer Solari | New York Hispano | Colaboradora
Claudia M. Boyle, originaria de Barranquilla, Colombia, es Psicóloga de la Universidad del Norte, Barranquilla, completó su pasantía de pregrado en el Departamento de Psiquiatría del Hospital Jackson Memorial en Florida. Después hizo un Máster en “Mental Health Counseling”, en la Universidad de Miami, y trabajó en un Centro de Estudios Familiares. Durante 16 años ha trabajado en el Hispanic Counseling Center (HCC) en Long Island, organización que brinda múltiples servicios a las familias bilingües en la zona. Es CEO de HCC, liderando la organización, con gran pasión por servir, incentivando el bienestar y balance de los clientes, pero también de su equipo. El pasado 26 de octubre, se hizo una gran gala a beneficio de HCC y todos sus programas, los cuales apoyan la diversidad cultural y los sectores vulnerables.
¿Cómo fueron tus inicios en tu carrera y cómo fue tu llegada a NY?
Pienso que la parte de psicología ha estado inherente en mí desde “chiquitica”, siempre me ha gustado ayudar y escuchar a la gente, y ser el paño de lágrimas de mis amigas. Así es como estudié Psicología clínica, y me fui un año al Jackson Memorial Hospital en Florida, al departamento de Psiquiatría, estuve trabajando con el Dr. Shaposhnik, pionero de los sistemas familiares. Y durante un año me dediqué a la investigación y trabajar con familias latinas. Me gradué de un Master en Mental Health Counseling de la Universidad de Miami, trabajé durante 4 años y medio en Pace Center for Girls, un programa que ayuda a adolescentes que tienen problemas con el sistema de justicia. Posteriormente, transfirieron a mi esposo a NY, llegué en enero del 2007, y en mayo empecé a trabajar en el Hispanic Counseling Center, y aquí tengo 16 años.

¿Qué impacto tuvo para tu vida profesional y personal, haber trabajado y liderado la vida de estas jóvenes?
Crecí mucho personal y profesionalmente. Siempre me he considerado una persona afortunada, nací en una familia maravillosa, la cual siempre me ha apoyado. Y trabajar en un ambiente como el de PACE al principio, me hizo darme cuenta cómo la decisión de un familiar u otra persona puede cambiarles la trayectoria de la vida. A nivel profesional me cambió completamente, porque estuve a cargo de 18 niñas, que de una manera a otra dependían emocionalmente de lo que yo hiciera y decidiera, para ellas era una guía, profesora, terapista, compañera, era un poquito de todo. Era un programa muy intenso, ellas iban a la escuela todo el día, a terapia en la tarde y regresaban a sus hogares después. Todavía tengo comunicación con alguna de ellas, me cuentan sus logros, de esa forma, mi vida se transformó completamente, al tener esa influencia, y no solo ellas aprendieron de mí sino también yo aprendí mucho de ellas.
¿Qué necesidad tiene el rol humano, en un proceso transformativo en salud mental?
Me parece que es básico, primero uno debe tener la vocación, ser muy humano, y tener la disposición de querer ayudar, pero no todo el mundo tiene la vocación de poder trabajar con una población en donde tu sabes que no hay gratitud, uno no lo hace por la plata, lo haces sencillamente por esa necesidad de servir. Una persona que no tenga la empatía y la necesidad de querer ayudar a los demás, no puede hacer este tipo de trabajo, porque se quema. Este hecho no se enseña a nadie, es un don que Dios te da desde el momento que naces.
¿Cómo han sido para ti estos dos años de liderazgo?
Yo cogí las riendas de la organización cuando mi mentora y jefa se retiró hace dos años, trato de vivir mi vida, de la manera que trato a los demás con respeto y bondad. Considero que todos nosotros somos un iceberg, sólo vemos la puntica por encima del agua, y lo demás está debajo, y uno no sabe que hay detrás de todo eso. Por eso uno siempre debe asumir, aunque no me guste asumir, lo que tú ves no es necesariamente lo que es. Entonces el ser respetuoso con los demás, el darles la oportunidad a las personas, que si cometieron un error, puedan explicar por qué se cometió, y ver qué podemos hacer para resolverlo. Yo respeto lo que tú eres, estés encima de mí, al lado mío, o manejando las cosas por debajo. Pienso que, si trato siempre de intentar hacer eso, nunca me voy a equivocar. Yo cuido a los que trabajan aquí para que ellos cuiden a nuestros clientes, esa es mi responsabilidad. Debo liderar, tomando decisiones que a veces la gente no entiende o no comparte, pero siempre pensando en el bienestar del “staff” y de la agencia, y eso hace que el staff piense en el bienestar de la agencia y de los clientes.
¿Cuáles son las claves para cuidarnos y centrarnos en nuestra salud mental?
Primero tenemos que estar muy “Mindful”, estar conectados y entonados con nosotros mismos. Cuando estás en un avión y estás en una situación de emergencia, te enseñan a ponerte la máscara primero, es decir, cuidarte tú para poder cuidar a los demás. Las mujeres latinas, hemos aprendido por modelado, que todo el mundo tiene que estar bien primero y de último nosotros, nos decimos, yo todo lo puedo, yo soy una guerrera. Y de esa manera descuidamos nuestra salud mental, y física también. Debe ser nuestra mayor intención cuidarnos y hacer un inventario diario de nuestras herramientas personales, en donde veamos que si algo no está funcionando bien, debemos centrarnos en qué debemos hacer para resolverlo.
¿Qué puedes decirle a cualquier persona que esté sufriendo un problema de salud mental?
Que la salud física es igual de importante que la salud mental. El consejo que yo le doy a la gente es que no separen la salud física, mental y espiritual. Todo está completamente ligado, cuando tenemos problemas de salud mental, se nos manifiesta físicamente, cuando tenemos problemas de salud física, se nos manifiesta espiritual y emocionalmente. Cuando tenemos angustia existencial, que es espiritual, se manifiesta física o emocionalmente. Está completamente relacionado el uno con el otro. Entonces no lo separen, no les de vergüenza decir, tengo problemas y necesito ayuda, no tiene nada de malo, no te hace menos mujer o hombre, menos ser humano. El ser humano necesita ayuda en todos esos niveles.
¿Cuál sería el último mensaje a los hispanos, sobre estar conectado con uno y con los otros?
El mensaje más importante que tengo que decir, es que la gente tenga en cuenta que no hay nada más esencial, que uno mismo, si no me cuido yo mismo, nadie me va a cuidar. No hay nada que uno no pueda llevar sino es con el apoyo, ya sea de la familia de sangre, la familia que escogiste, porque son tus amigos, la familia porque es la iglesia a la que vas, ese soporte que nosotros podamos tener, de aquellas personas que nos cuidan o que están allí para nosotros, el médico, el pastor o el amigo; no tiene nada de malo, y si ustedes sienten que necesitan apoyo, pidan ayuda, todo el mundo lo hace, hasta Jesucristo la pidió, cuando estaba en su última hora. El ser hispano no te hace menos que nadie más, lo único que tienes es decir que necesitas ayuda, así alguien te ayudará. Estamos aquí en el Hispanic Counseling Center (HCC) yo personalmente estoy aquí para ayudar en lo que más necesites.
Publicado el 19 de Diciembre 2023
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