DSNY busca frenar el aumento de infracciones y premia a quienes denuncien desperdicios y basura en la vía pública

Sala de Redacción | New York Hispano
Nueva York
El Departamento de Sanidad de Nueva York (DSNY) intensifica su lucha contra el vertido ilegal, que aumentó más del 20 % en el último año fiscal, y recuerda a los ciudadanos que pueden recibir hasta la mitad de la multa impuesta a los infractores.
“Con demasiada frecuencia, contratistas sin escrúpulos roban nuestro espacio público arrojando materiales en calles, lotes y aceras”, señaló Javier Lojan, comisionado interino del DSNY.
“Estamos atrapando cada vez más a estos infractores mediante vigilancia presencial y una red ampliada de cámaras ocultas, y también agradecemos la ayuda de los neoyorquinos que mejor conocen sus vecindarios”, dijo el comisionado.
Cómo funciona el programa de recompensas
El DSNY cuenta con dos iniciativas para incentivar la denuncia:
- Programa de Recompensa por Vertido Ilegal: Quienes presencien un vertido ilegal pueden enviar un video y completar una declaración jurada. Si el infractor es multado, el testigo recibirá el 50 % de la sanción. En caso de apelación e impugnación en la Oficina de Juicios y Audiencias Administrativas (OATH) el testigo deberá asistir a la audiencia.
- Programa de Avisos: Quien proporcione información que permita atrapar a un infractor en el acto puede recibir hasta el 50 % de la multa, sin necesidad de comparecer ni revelar su identidad.
Los videos deben enviarse a IllegalDumpingTips@dsny.nyc.gov. El vertido ilegal se diferencia del simple arrojo de basura, ya que implica descargar materiales desde un vehículo. Las autoridades recomiendan no acercarse ni interactuar con los infractores.
Multas y Acciones
Los responsables enfrentan multas desde $4,000, además del costo de limpieza, y sus vehículos son incautados. En el último año fiscal, el DSNY emitió 872 multas por vertido ilegal, un 21 % más que el año anterior, e incautó 417 vehículos, lo que representa un incremento del 46 %. Además, se han retirado al menos un millón de libras de materiales abandonados.
Con más de 300 cámaras ocultas desplegadas en los últimos tres años, la ciudad busca frenar lo que considera “un robo criminal del espacio público”.
















