El restaurante frente a la Catedral se convirtió en una parada para los visitantes que buscan conocer los gustos del antiguo obispo Robert Prevost. Su propietario cuenta cómo la elección del Papa transformó la historia del establecimiento

Por Lily Céspedes | Especial para New York Hispano
CHICLAYO, PERÚ. – Frente a la Plaza de Armas de Chiclayo, a pocos pasos de la Catedral y del antiguo Obispado, hay una mesa que se ha convertido en una de las más solicitadas por los visitantes que llegan a la ciudad para conocer la historia del papa León XIV.
Es la mesa número 3 del café-restaurante El Trébol. A diferencia de las demás, luce un mantel dorado y se ha convertido en un espacio muy fotografiado por turistas que quieren sentarse en el lugar donde, en algunas ocasiones, compartió un café o una comida Robert Francis Prevost, antes de convertirse en el líder de la Iglesia católica.
La historia de esta mesa forma parte de la transformación que experimentó el establecimiento después de la elección del nuevo Pontífice, el 8 de mayo de 2025.
Eduard Montoya Altamirano, propietario del restaurante, recuerda cómo un negocio con siete décadas de historia adquirió una nueva proyección internacional cuando los medios de comunicación comenzaron a buscar los lugares que frecuentaba el entonces obispo de Chiclayo.
“No siento que mi restaurante se haya vuelto famoso. Lo vivo”, afirma Montoya al describir el cambio que experimentó El Trébol.

Foto Lily Céspedes.
El restaurante que formaba parte de la vida cotidiana de Robert Prevost
El Trébol es una marca con aproximadamente 70 años de historia. La actual administración asumió el negocio hace 11 años y apostó por ofrecer platos representativos de la gastronomía regional.
Su ubicación, frente a la Plaza de Armas y a unos 25 metros de la sede diocesana donde residía Robert Prevost, facilitaba que el entonces obispo visitara el establecimiento.
Según Montoya, Prevost era una persona cercana, que acostumbraba a caminar por las calles de Chiclayo y realizar sus actividades cotidianas sin grandes formalidades.
“Era muy común verlo en la calle como cualquier persona, muy humano”, recuerda.
El propietario cuenta que el obispo acudía ocasionalmente al restaurante, algunas veces acompañado de sacerdotes jóvenes, para compartir un café o conversar.
No tenía una rutina diaria ni un restaurante exclusivo. También visitaba otros establecimientos de la ciudad.
Sin embargo, por la cercanía con el Obispado, El Trébol tuvo la oportunidad de recibirlo en distintas ocasiones.
Montoya recuerda que entre sus preferencias estaban un buen café, el desayuno con frito chiclayano y, para el almuerzo, platos tradicionales como el arroz con pato y el cabrito.

El 8 de mayo de 2025 cambió la historia de El Trébol
La elección de Robert Prevost como papa León XIV generó una inmediata atención internacional sobre Chiclayo.
Al día siguiente, según recuerda Montoya, la Plaza de Armas se llenó de periodistas y equipos de televisión que buscaban conocer más sobre la vida del hombre que había sido obispo de la ciudad.
Los medios comenzaron a preguntar por sus lugares habituales, sus amistades y sus actividades cotidianas.
En esa búsqueda apareció El Trébol, que empezó a ser identificado por los periodistas y visitantes como “el restaurante del Papa”.
La atención mediática transformó la actividad del establecimiento y lo convirtió en una parada para quienes llegan a Chiclayo interesados en conocer los espacios vinculados a la trayectoria pastoral de León XIV.
“El turismo venía a nosotros. Ahora, la situación es otra, hay más restaurantes, más hoteles”, comenta Montoya, quien también preside la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Lambayeque, AHORA Lambayeque.
El empresario considera que la elección del Pontífice devolvió visibilidad turística a la ciudad y abrió nuevas oportunidades para los negocios locales.

La mesa 3, un lugar que los visitantes quieren conocer
Con el aumento de turistas, la mesa número 3 adquirió un significado especial.
Ubicada en un punto del restaurante con vista hacia la Catedral, se distingue de las demás por su mantel dorado. Muchos visitantes solicitan ocuparla, fotografiarse y conocer los detalles de las ocasiones en que Robert Prevost estuvo allí.
El propietario explica que el número tres también tiene un significado simbólico para él, relacionado con la Santísima Trinidad.
La mesa se ha convertido en parte de la experiencia que ofrece el establecimiento a quienes buscan conocer la historia del antiguo obispo.
Incluso una producción televisiva incorporó este espacio en una de sus grabaciones. Montoya recuerda que el programa Al fondo hay sitio realizó una escena en el restaurante y creó una servilleta con los colores del Vaticano, a la que llamó la “servilleta bendita”.
Hoy, la mesa 3 representa uno de los recuerdos más reconocibles de la relación entre El Trébol y el actual Pontífice.

El desayuno del Papa: café y frito chiclayano
Desde que los medios comenzaron a visitar el restaurante, El Trébol incorporó a su oferta un desayuno inspirado en las preferencias que Montoya recuerda del entonces obispo.
Se trata de un buen café acompañado de un frito chiclayano, una combinación que ha despertado la curiosidad de quienes llegan buscando conocer qué acostumbraba a comer Robert Prevost.
Pero el restaurante mantiene su identidad como establecimiento de comida regional y ofrece una carta con platos tradicionales del norte peruano.
Entre sus especialidades destacan el arroz con pato y el cabrito, preparado con zapallo loche, ingrediente característico de la cocina lambayecana.
Montoya también destaca la cercanía del mar, que permite contar con pescado fresco para preparar distintas especialidades.
“Nosotros no hicimos el restaurante para el Papa. Pero surgió el nombramiento y ahora la mesa 3 es la más pedida”, explica.

Una cocina chiclayana abierta al mundo
La expectativa por la visita del Pontífice también ha llevado al restaurante a prepararse para recibir a clientes de distintas nacionalidades.
Montoya señala que El Trébol cuenta con atención en español, inglés, italiano y chino, con la intención de facilitar la experiencia de los visitantes internacionales.
El establecimiento ofrece atención de lunes a domingo, desde las 7:00 de la mañana hasta las 11:00 de la noche, además de servicio de delivery y reservas.
El empresario considera que la gastronomía es uno de los grandes atractivos de Chiclayo y una oportunidad para mostrar al mundo la riqueza culinaria de Lambayeque.
Para él, la llegada de visitantes no debe beneficiar solamente a un negocio, sino generar oportunidades para toda la ciudad.
La bendición de León XIV para Chiclayo
Montoya reconoce que la elección de Robert Prevost cambió la historia del restaurante, pero considera que el impacto ha sido mucho mayor.
Destaca que el interés internacional ha contribuido a que más personas conozcan Chiclayo, visiten sus espacios históricos y descubran su gastronomía.
También expresa su satisfacción por el movimiento económico y las oportunidades de trabajo que puede generar el turismo.
“Me gusta que gracias al Papa, mi Chiclayo está creciendo, está mejorando el pavimento, las calles. Gracias al Papa hay mayor turismo que significa mayor trabajo para todos”, afirma.
Y así, entre el aroma del café, el sabor del frito chiclayano y el mantel dorado de la mesa número 3, El Trébol conserva una historia que hoy despierta la curiosidad de visitantes de distintos lugares del mundo.
Una historia que comenzó con un restaurante frente a la Catedral y que encontró una nueva dimensión cuando uno de sus comensales habituales fue elegido Papa.
Esta entrevista forma parte de la cobertura especial de New York Hispano desde Chiclayo, Perú, realizada por nuestra corresponsal Lily Céspedes.
















