Ante pérdidas millonarias por evasión de tarifas, la MTA refuerza controles mientras el alcalde Mamdani impulsa su propuesta de autobuses gratuitos en la ciudad

Sala de Redacción | New York Hispano
La ciudad de Nueva York pierde cerca de mil millones de dólares al año por evasión de tarifas en el transporte público, una tendencia que sigue en aumento y que ha reavivado el debate sobre si es viable avanzar hacia un sistema de autobuses gratuitos, como propone el alcalde Zohran Mamdani. Mientras el mandatario insiste en que la gratuidad es clave para una movilidad más equitativa, la MTA prepara nuevas medidas para frenar un problema que ya afecta seriamente los ingresos operativos del sistema.
Eyewitness News recorrió dos de las rutas de autobús más transitadas de la ciudad —la Bx12 en el Bronx y la M15 en Manhattan— y registró cómo, en algunos tramos, más de la mitad de los pasajeros abordaban sin pagar, tanto por las puertas traseras como por la delantera, frente al conductor. Durante apenas dos horas, las cámaras captaron decenas de casos y hasta grupos completos ingresando sin validar su tarifa.
En los autobuses de la MTA, los pasajeros deben utilizar el sistema OMNY para pagar con teléfono o tarjeta de crédito. Sin embargo, la facilidad para esquivar el dispositivo y la ausencia de supervisión constante favorecen que miles de usuarios viajen sin pagar. De acuerdo con la Comisión de Presupuesto Ciudadano, más de 700 personas por minuto evaden tarifas en los autobuses, una cifra que duplica la evasión registrada en el metro. En conjunto, los evasores del sistema le costaron a la ciudad aproximadamente 900 millones de dólares el año pasado.
Para la MTA, el impacto económico es crítico. “No podemos seguir operando autobuses y trenes si los ingresos se van al inodoro”, advirtió Janno Lieber, presidente y director ejecutivo de la agencia. Ana Champeny, de la Comisión de Presupuesto Ciudadano, enfatizó que controlar la evasión en autobuses es especialmente complejo, pues “no se puede colocar un oficial de policía o guardia en cada unidad”.
La presión por soluciones ocurre al mismo tiempo que el alcalde Mamdani impulsa un plan de autobuses gratuitos, una propuesta popular entre muchos usuarios, pero vista con cautela por autoridades estatales y la MTA, que cuestionan cómo financiarla frente a las pérdidas actuales. Durante un recorrido reciente en el autobús Q70 en Queens, Mamdani reiteró su compromiso: “Seguimos dedicados a cumplir nuestra promesa de hacer que los autobuses sean rápidos y gratuitos en la ciudad más cara del país”.
No obstante, ni la MTA ni el estado parecen contemplar esa opción a corto plazo. La gobernadora Kathy Hochul confirmó que no existe financiamiento estatal previsto para un programa de autobuses gratuitos, al menos durante el próximo año fiscal.
Como respuesta inmediata, la MTA planea implementar un nuevo sistema de verificación a bordo antes de que termine el año. Equipos de empleados utilizarán dispositivos portátiles para solicitar a los pasajeros que demuestren haber pagado el pasaje. Según Lieber, se trata de una forma “más moderna y efectiva” de controlar el cumplimiento sin recurrir a presencia policial permanente.
Para muchos expertos, el desafío es equilibrar la necesidad de ingresos con el deseo de ampliar el acceso al transporte. Mientras tanto, los autobuses continúan siendo un punto crítico de evasión, y la ciudad enfrenta la urgencia de frenar pérdidas millonarias sin sacrificar la movilidad de los neoyorquinos.
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