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miércoles, septiembre 16, 2026
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Un cementerio revela la historia afroperuana

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El arqueólogo José Luis Santa Cruz Alcalá explica cómo el hallazgo de 245 personas en una antigua hacienda de Cañete y los estudios de ADN aportan nuevas evidencias sobre los orígenes, la vida y el legado de la población africana esclavizada en el Perú

Investigación del antiguo cementerio de La Quebrada en San Luis de Cañete, Perú.
El arqueólogo José Luis Santa Cruz Alcalá Foto Contribuida

Por Mario Vallejo | New York Hispano | Colaborador

Durante décadas, la historia de la esclavitud en el Perú fue reconstruida principalmente a partir de documentos coloniales. Hoy, la arqueología y la genética están aportando nuevas evidencias que permiten escuchar una voz que permaneció silenciada durante siglos: la de los propios hombres, mujeres y niños africanos que fueron arrancados de su tierra y trasladados al Virreinato del Perú.

Uno de los principales responsables de ese cambio es el arqueólogo José Luis Santa Cruz Alcalá, investigador formado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, gestor cultural y creador del Museo Virtual Afroperuano de San Luis de Cañete (MUAFRO). Desde hace casi una década dirige un proyecto que ha colocado a Cañete en el mapa internacional de la investigación sobre la diáspora africana en América.

Su trabajo fue reconocido por el Ministerio de Cultura con la distinción de Personalidad Meritoria de la Cultura, gracias a su contribución en la recuperación y difusión del patrimonio afroperuano.

El descubrimiento del antiguo cementerio de la Hacienda La Quebrada, donde fueron recuperados los restos de 245 personas esclavizadas, abrió una nueva etapa para la arqueología histórica peruana. Los estudios bioarqueológicos y genéticos desarrollados junto con investigadores de universidades como Stanford y Minnesota permiten conocer el origen de estas poblaciones, las rutas que siguieron desde África, las condiciones en que vivieron y los primeros procesos de mestizaje registrados en el período colonial.

-Aviso-

En esta entrevista exclusiva para New York Hispano, Santa Cruz Alcalá explica cómo una investigación iniciada en Cañete está transformando la manera en que entendemos la presencia africana en el Perú y por qué considera indispensable conocer ese pasado para comprender la diversidad del país.

Arqueólogo José Luis Santa Cruz Alcalá, investigador de la historia afroperuana en Cañete.
Retrato del arqueólogo José Luis Santa Cruz Alcalá. Foto Contribuida

¿Cómo nació la investigación del cementerio de personas africanas y afrodescendientes en La Quebrada, San Luis de Cañete?

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La investigación comenzó en 2016 como una iniciativa multidisciplinaria para documentar y preservar la memoria histórica del pueblo afroperuano en San Luis de Cañete. También nació de una motivación personal: reconstruir mi identidad como afrodescendiente y honrar la historia de mi familia. Mi objetivo ha sido demostrar, desde la arqueología y la gestión cultural, que la población afrodescendiente desempeñó un papel fundamental en la construcción del Perú. El hallazgo del cementerio de personas esclavizadas en la antigua Hacienda La Quebrada nos permite reinterpretar ese pasado con evidencia científica, fortalecer la memoria histórica y contribuir a combatir el racismo. Además, confirma que el trabajo conjunto entre investigadores, instituciones y comunidad es clave para lograr resultados de gran impacto.

¿Quiénes participaron en esta investigación y qué disciplinas se unieron para hacer posible este proyecto?

Fue un trabajo multidisciplinario que reunió a especialistas en arqueología, bioarqueología, antropología física, historia, educación, arte y genética. Participaron investigadores de universidades como Stanford y Minnesota, además de profesionales peruanos de distintas especialidades.El proyecto también contó con el apoyo del Ministerio de Cultura, autoridades locales, los Padres Camilos, que facilitaron sus archivos históricos, y la Mesa Afroperuana de San Luis, cuya participación fue clave durante todo el proceso. Los resultados demuestran que la investigación científica alcanza su mayor impacto cuando academia, instituciones y comunidad trabajan de manera conjunta.

¿Por qué el hallazgo de este cementerio es considerado uno de los más importantes para la historia afroperuana?

Porque constituye una de las muestras bioarqueológicas del período esclavista más grandes y completas de América del Sur. Entre 2017 y 2018 recuperamos los restos de 245 hombres, mujeres y niños, lo que nos permite contrastar los registros históricos con evidencia científica sobre sus orígenes, condiciones de vida y cultura. Estos hallazgos no solo ayudan a reconstruir la historia de las personas esclavizadas en el Perú entre los siglos XVIII y XIX, sino que también aportan nuevas evidencias para comprender el impacto de la trata de africanos y afrodescendientes en América. Al mismo tiempo, nos permiten reflexionar sobre cómo ese pasado sigue influyendo en nuestra sociedad y los desafíos que aún tenemos por delante.

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¿Qué revelan los estudios de ADN sobre el origen de las personas africanas esclavizadas que llegaron al Perú?

Los análisis de ADN antiguo, realizados a partir de muestras dentales, revelan una gran diversidad genética. El 73,8 % de los linajes maternos corresponde a ancestralidad africana, principalmente al haplogrupo L (ADN), lo que confirma que la población esclavizada provenía de distintas regiones del continente africano. Los resultados identifican linajes vinculados al África central y sudoccidental, asociados históricamente con territorios como Angola, el Congo y Zambia; también al sur y sudeste de África, en países como Sudáfrica, Namibia y Mozambique, además de diversas regiones de África occidental. Esta evidencia demuestra la diversidad de orígenes de las personas que fueron trasladadas al Perú durante la trata transatlántica.

¿Cuál fue la ruta que siguieron las personas africanas esclavizadas hasta llegar al Perú?

La trata transatlántica seguía complejas rutas marítimas y terrestres. Los esclavizados eran embarcados en puertos de África occidental, África central y el sudeste africano, para luego cruzar el Atlántico hacia distintos puertos de América.

No llegaban directamente al Perú. Antes pasaban por centros de redistribución como Cartagena de Indias, Portobelo o Buenos Aires. Desde allí cruzaban el istmo de Panamá o continuaban por otras rutas hasta llegar al Callao, desde donde eran distribuidos a las haciendas de la costa peruana.

Una vez en el Perú, ¿cómo fueron distribuidos y en qué actividades trabajaban?

En el Perú fueron adquiridos por hacendados, órdenes religiosas y particulares. En Cañete y San Luis trabajaron principalmente en el cultivo y procesamiento de caña de azúcar, algodón y vid, además de labores en trapiches, moliendas, actividades vitivinícolas, trabajos domésticos y oficios artesanales. En el caso de la antigua Hacienda La Quebrada, los documentos de los Padres Camilos confirman que la producción intensiva de caña de azúcar fue la principal actividad desarrollada por la población esclavizada durante los siglos XVIII y XIX.

¿Qué revelan los restos óseos y los estudios de ADN sobre la vida de las personas esclavizadas en La Quebrada?

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Los análisis bioarqueológicos revelan que la población esclavizada estuvo sometida a un intenso esfuerzo físico desde edades tempranas, con un marcado desgaste en articulaciones y columna vertebral. También evidencian problemas de malnutrición, lesiones y enfermedades asociadas a las duras condiciones de vida, además de la presencia de hombres, mujeres y niños, lo que confirma que el trabajo infantil y femenino era parte de la dinámica de la hacienda. Por su parte, los estudios de ADN muestran que ya existían procesos tempranos de mestizaje. La muestra presenta un 19,7 % de ancestralidad indígena y un 1,6 % de ancestralidad europea, evidencia de la interacción entre africanos, pueblos originarios y europeos durante el período colonial. Estos resultados permiten comprender mejor la diversidad biológica y cultural que dio origen a la sociedad peruana actual.

 ¿Cuál ha sido el hallazgo más importante y cómo cambia esta investigación la historia afroperuana?

Uno de los hallazgos más importantes fue comprobar, mediante estudios de ADN y bioarqueología, la continuidad genética entre las personas enterradas hace más de dos siglos y los actuales pobladores afrodescendientes de San Luis de Cañete, a dos horas de Lima, nuestra capital. Además, la investigación demuestra la diversidad de orígenes de la población esclavizada y aporta una nueva mirada sobre su historia y legado.

¿Qué importancia tiene este descubrimiento para Cañete y el Perú?

El hallazgo consolida a La Quebrada como un referente de la ancestralidad africana en el Perú y fortalece a Cañete como un espacio clave para preservar la memoria afroperuana. También impulsa iniciativas como el Museo Virtual Afroperuano (MUAFRO), que acerca estos hallazgos a la ciudadanía.

¿Qué nuevas investigaciones esperan desarrollar?

Seguiremos ampliando los estudios de ADN para identificar vínculos de parentesco entre los 245 individuos hallados y los actuales pobladores de San Luis. También investigaremos enfermedades, alimentación y movilidad en la época colonial, además de impulsar una sede física del MUAFRO.

¿Qué mensaje le daría a los peruanos?

El legado afrodescendiente es parte esencial de la historia del Perú. Conocerlo y preservarlo fortalece nuestra identidad, combate los prejuicios y nos ayuda a construir una sociedad más justa e inclusiva.

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