La fotógrafa, curadora y gestora cultural peruana recuerda sus años junto a grandes figuras del arte neoyorquino y reflexiona sobre el legado de la creatividad y la compasión

Patricia Herrera Valdizán | New York Hispano | Colaboradora
Nueva York
Nacida en Perú y radicada en Nueva York desde hace décadas, Dora Espinoza ha construido una destacada trayectoria que la ha convertido en una de las principales promotoras de la cultura peruana en Estados Unidos. Fotógrafa de formación, corresponsal de United Press International (UPI), curadora de exposiciones internacionales y fundadora de espacios dedicados al arte emergente, su trabajo ha sido reconocido por instituciones como las Naciones Unidas y el Consejo de las Artes del Estado de Nueva York.
A lo largo de su carrera ha impulsado más de medio centenar de exposiciones en galerías, museos, consulados y organismos internacionales, además de desarrollar una obra artística propia inspirada en la abstracción geométrica y las raíces culturales del Perú. También ha incursionado en el diseño de joyas a través de Oro del Perú, un proyecto que rescata la riqueza estética del arte precolombino.
En conversación con New York Hispano, Espinoza comparte recuerdos de sus primeros años en Nueva York, su experiencia dentro de la efervescente escena artística de los años ochenta, las figuras que han influido en su visión creativa y el mensaje que desea dejar a las futuras generaciones.
Cuéntame sobre tu periplo desde el Perú hacia las tierras con las que soñabas viajar y estudiar.
Desde muy pequeña soñaba con vivir en Manhattan, al terminar la secundaria, pude viajar a los Estados Unidos como intercambio estudiantil, me enrolé al Centenary College, en Nueva Jersey, y estudié Fotografía y Diseño Gráfico.
Al regresar al Perú, conseguí trabajo en United Press International (UPI) como corresponsal fotográfica en Lima. Después de varios años de experiencia cubriendo eventos a nivel nacional, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) me otorgó una beca para estudiar Fotografía Periodística en la Universidad de Florida.

Aparte de fotógrafa, también eres gestora cultural. Cuéntame al respecto.
Como gestora cultural, tengo mucho que agradecer al Consulado del Perú y especialmente al embajador Heli Peláez, quien durante la década de los años 80 y 90, me brindó un gran apoyo para traer artistas plásticos peruanos a exponer sus obras en Nueva York y Washington D.C. El embajador Peláez es para mí, un ejemplo de diplomacia y de apoyo a la cultura peruana en el extranjero.
Has vivido años dorados en Nueva York, donde convergían grandes artistas que formaron importantes movimientos culturales. ¿Qué puedes decir al respecto?
A finales de los años 80 viví en el Chelsea Hotel, donde tuve la oportunidad de ser parte del gran movimiento artístico de la ciudad de Nueva York. En esa época trabajaba en galerías de arte del SOHO y allí pude tener contacto con artistas como Claudio Juárez, Keith Haring, Andy Warhol, Roberth Ropshember, entre otros. Fue una etapa muy enriquecedora, llena de creatividad e intercambio cultural.

Desde tu punto de vista, ¿qué artistas latinoamericanos contemporáneos te han impresionado más en los últimos tiempos?
Son varios y muy importantes para mí: Wifredo Lam, Roberto Matta, Oswaldo Guayasamín, Emil Alzamora (peruano), Lucio Fontana, Mario Torero (peruano-chicano), Fernando de Szyszlo, Víctor Delfín y Joaquín Torres García, quien es uno de mis favoritos por la sobriedad, color y composición.
Sé que también eres diseñadora de joyas y que has creado una colección con influencia incaica. ¿Qué puedes decirnos sobre esa colección?
Pienso que la vida es demasiado corta para dedicarnos a una sola cosa, a mí siempre me ha gustado explorar diferentes formas de expresión artística. Últimamente me he dedicado a la joyería, inspirada en el arte precolombino. Realizo reproducciones de joyas del antiguo Perú, buscando rescatar la belleza y el simbolismo de nuestras culturas ancestrales.
También sé que has explorado varios continentes, donde la inspiración ha jugado un papel importante en tu carrera.
Pienso que mientras más conocemos, más aprendemos. Los viajes son muy importantes porque nos permiten descubrir nuevas culturas, costumbres y raíces. Todo eso se convierte en parte de los elementos que necesitamos para crecer como personas y ampliar nuestra visión del mundo y del arte.
Somos seres que podemos dejar un legado o un mensaje positivo a la humanidad. ¿Cuál sería el tuyo?
En estos tiempos tan convulsionados, pienso que la compasión y el amor son fundamentales, y no solamente a uno mismo sino hacia los seres humanos, animales, plantas y toda forma de vida. Creo que necesitamos vivir con más sensibilidad, respeto y conciencia hacia el mundo que compartimos.

PERFIL | Dora Espinoza
Dora Consuelo Espinoza nació en Perú en 1954, en una familia de artistas y artesanos. Estudió fotografía, diseño gráfico y fotoperiodismo en Estados Unidos, y desarrolló una carrera que combina la creación artística, el periodismo visual y la gestión cultural.
Trabajó como corresponsal fotográfica para United Press International (UPI) en Perú y recibió la beca Alberto Gainza Paz de la Sociedad Interamericana de Prensa para especializarse en fotoperiodismo en la Universidad de Florida.
En Nueva York fundó Dora Espinoza Fine Art (DEFA) y posteriormente Tribes Gallery, espacio desde el cual promovió durante más de una década a artistas emergentes de distintas partes del mundo. Ha curado exposiciones para las Naciones Unidas, museos, embajadas y galerías de prestigio.
Su labor ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud, el Consejo de las Artes del Estado de Nueva York y las Naciones Unidas. Actualmente reside en Nueva York, donde continúa desarrollando proyectos artísticos, curatoriales y de investigación sobre el arte precolombino.

















