Impulsa expansión del metro por la calle 125 y deja de lado plan original de la Segunda Avenida

Sala de Redacción | New York Hispano
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció un cambio drástico en el plan de expansión del metro de la ciudad: la próxima fase de la línea de la Segunda Avenida no continuará hacia el sur, como se había planeado durante más de un siglo, sino que se extenderá hacia el oeste por la calle 125 en Harlem.
Esta decisión, parte de su discurso anual sobre el “Estado del Estado”, representa una desviación significativa del proyecto original que buscaba llevar el metro desde Harlem hasta el distrito financiero en el Bajo Manhattan.
Actualmente, la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA) está construyendo tres nuevas estaciones de la línea Q en East Harlem, que extenderán su recorrido desde la calle 96 hasta la intersección de la calle 125 y la Avenida Lexington. Este tramo, valorado en 7.700 millones de dólares, se espera que esté finalizado en 2032.
Una vez concluida esa segunda fase, Hochul propone continuar la expansión hacia el oeste a lo largo de la calle 125, añadiendo tres estaciones adicionales: en las avenidas Lenox, St. Nicholas y una terminal en Broadway, en el vecindario de Morningside Heights. Esta nueva etapa ofrecería conexiones clave con las líneas A, B, C, D, 1, 2 y 3 del metro, mejorando notablemente la conectividad este-oeste en Harlem, un área históricamente desatendida en términos de transporte público transversal.
El plan tiene como objetivo no solo mejorar el acceso para los residentes locales, sino también reducir costos y tiempos futuros. Según Hochul, esta modificación permitirá “ahorrar cientos de millones de dólares y reducir el tiempo de ejecución del proyecto”, beneficiando potencialmente a 240.000 pasajeros diarios.
La decisión de Hochul se basa en un estudio de factibilidad encargado por su oficina en 2024, el cual concluyó que continuar el túnel desde Lexington Avenue hacia el oeste a lo largo de la calle 125 permitiría a la MTA ahorrar “tiempo y dinero sustanciales”. Parte del equipo de excavación que se está utilizando actualmente permanecerá bajo la calle 125 para facilitar esta futura extensión.
Aunque el costo exacto del diseño aún no se ha revelado, se espera que la gobernadora lo incluya en su presupuesto ejecutivo la próxima semana. Sin embargo, un análisis previo de la MTA en 2023 estimó que la extensión por la calle 125 costaría unos 8.100 millones de dólares, cifra que incluye también nuevos vagones para operar la línea. Pese al alto precio, el informe considera que el proyecto es rentable, gracias a su alto potencial de uso y la mejora en los tiempos de viaje.
No obstante, la expansión ya ha generado inquietudes entre los residentes de East Harlem, algunos de los cuales han sido desplazados por las obras. Organizaciones comunitarias advierten sobre el riesgo de gentrificación y el impacto que la construcción podría tener en pequeños negocios locales.
Finalmente, con este giro hacia una línea transversal en lugar de vertical, la llamada “línea de la Segunda Avenida” podría requerir un nuevo nombre. Si se concreta el plan de Hochul, el trayecto del tren Q solo cubriría unos 3,5 kilómetros (2,2 millas) por la Segunda Avenida, formando una ruta en forma de signo de interrogación alrededor de Central Park y alejándose del recorrido originalmente concebido.
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