La isla, donde descansan más de un millón de personas sin identificar, podría transformarse con un plan de millones de dólares

Sala de Redacción | New York Hispano
Nueva York
Ante el inminente colapso del espacio para entierros en Nueva York, el Concejo Municipal aprobó este miércoles una ley que ordena evaluar la capacidad de Hart Island, el cementerio público más grande y menos conocido de la ciudad. En esta isla reposan más de un millón de fallecidos sin identificar o sin familiares que pudieran hacerse cargo de su entierro.
La propuesta busca sentar las bases para un ambicioso proyecto de renovación valorado en 130 millones de dólares. Con una extensión de 100 acres, Hart Island ha funcionado desde 1869 como fosa común administrada por la ciudad, pero ahora podría enfrentar una nueva etapa en su historia.
La norma obliga al Departamento de Servicios Sociales y al de Parques y Recreación a realizar un estudio detallado que determine cuánto tiempo más puede seguir usándose la isla para entierros públicos y si es necesario modificar los procedimientos actuales.
El estudio también deberá incluir la participación de familiares de las personas enterradas allí, un paso clave para mejorar la transparencia y el trato digno hacia los difuntos. Además, el informe final deberá entregarse al alcalde y al presidente del Concejo, y publicarse en los portales oficiales de ambas agencias.
Con este proyecto, el gobierno local no solo busca definir el futuro de los entierros públicos, sino también abrir el debate sobre cómo honrar la memoria de miles de neoyorquinos que fueron sepultados en condiciones precarias.
Hart Island, administrada hoy por el Departamento de Parques, ha sido durante décadas un símbolo silencioso de desigualdad y olvido. La investigación podría marcar el inicio de una transformación y una mejor planificación urbana para los próximos años.
















