Tras cinco años de restauración, el emblemático puente sobre el Canal Gowanus funcionará exclusivamente para peatones, ciclistas y vehículos de emergencia

Sala de Redacción | New York Hispano
Nueva York
El histórico puente de Carroll Street, uno de los más emblemáticos de Brooklyn y una rareza de la ingeniería estadounidense, reabrirá al público el próximo 15 de junio tras permanecer cerrado durante cinco años por un extenso proceso de rehabilitación.
El Departamento de Transporte de la Ciudad de Nueva York (NYC DOT) anunció que, a partir de su reapertura, el puente estará reservado exclusivamente para peatones, ciclistas y vehículos de emergencia, eliminando el tránsito regular de automóviles y camiones.
Ubicado sobre el Canal Gowanus, el puente fue inaugurado en 1889 y es uno de los apenas cuatro puentes retráctiles que aún existen en Estados Unidos. Su particular diseño le permite abrirse deslizándose en diagonal, como si fuera un cajón, para permitir el paso de embarcaciones.
Un puente histórico para una nueva etapa de Brooklyn
El alcalde de Nueva York, Zohran Kwame Mamdani, destacó el valor histórico y comunitario de la estructura.
“Nuestra infraestructura cuenta la historia de la ciudad, y el puente de Carroll Street refleja tanto la industria marítima que ayudó a construir Nueva York como la movilidad sostenible que formará parte de nuestro futuro”, afirmó.
Mamdani señaló que, tras cinco años de restauración, el puente volverá a conectar a Brooklyn como un espacio pensado principalmente para peatones, ciclistas y la comunidad.
“Gowanus ha cambiado mucho con el paso de los años, pero el cariño de los vecinos por los monumentos históricos de nuestra ciudad permanece intacto. Me entusiasma ver este raro puente nuevamente en funcionamiento y listo para recibir visitantes de todas partes”, agregó.
Por su parte, el comisionado del NYC DOT, Mike Flynn, explicó que la transformación responde a la evolución del vecindario, que en los últimos años ha experimentado un importante crecimiento residencial.
“Gowanus se ha transformado drásticamente a medida que más neoyorquinos han elegido el barrio para vivir. Nos complace haber preservado este puente histórico mientras adaptamos la infraestructura para hacerla más acogedora para quienes se desplazan a pie o en bicicleta”, dijo Flynn.
El funcionario agregó que las nuevas restricciones al tránsito vehicular ayudarán a preservar la estructura y mejorar la seguridad.
“Esta modesta y restaurada belleza seguirá en pie entre las nuevas torres residenciales y los paseos peatonales, sirviendo con orgullo a Brooklyn durante un tercer siglo”, afirmó.
Restauración y nuevas medidas
La rehabilitación incluyó reparaciones en los accesos y apoyos estructurales del puente, así como la instalación de una nueva superficie de madera.
Además, se colocarán nuevas señales y marcas viales para indicar claramente que el puente será de uso exclusivo para peatones y ciclistas. También se instalarán jardineras y otros elementos físicos para desalentar el paso de vehículos particulares.
Durante las obras, iniciadas en 2021, el puente permaneció bloqueado en posición abierta y cerrado completamente al tránsito.
Un puente único en Estados Unidos
El puente de Carroll Street es considerado una joya de la ingeniería histórica. De los cuatro puentes retráctiles que permanecen en el país, dos se encuentran en Nueva York y dos en Boston.
La estructura tiene una longitud de 107 pies y conserva gran parte de sus características originales, incluyendo una caseta de operaciones de ladrillo ubicada en uno de sus extremos.
A diferencia de los puentes levadizos tradicionales, este mecanismo se desplaza horizontalmente para abrir el canal al tráfico marítimo.
La construcción fue realizada por la New Jersey Steel and Iron Company y tuvo un costo de 29,600 dólares en 1889. En 1987 fue designado Monumento Histórico de la Ciudad de Nueva York.

Menos tráfico y más espacio público
Según NYC DOT, los análisis de tránsito demostraron que el puente de Carroll Street era el menos utilizado de los cuatro cruces sobre el Canal Gowanus.
Además, los estudios realizados durante los años de cierre concluyeron que la suspensión del tráfico vehicular no generó aumentos significativos en la circulación de automóviles sobre los puentes alternativos de Union Street, Third Street y Ninth Street.
La decisión de convertirlo en un corredor para peatones y ciclistas fue respaldada por líderes comunitarios, organizaciones vecinales y funcionarios locales, quienes consideran que la medida fortalecerá la conectividad y la seguridad en un barrio que continúa creciendo y transformándose.
La reapertura marca un nuevo capítulo para uno de los puentes más antiguos de Nueva York, que ahora combinará su legado histórico con una función orientada a la movilidad sostenible y el disfrute del espacio público.
















