La ciudad reclama mayor financiamiento de Albany y propone medidas fiscales para cerrar una brecha multimillonaria sin afectar servicios esenciales ni trabajadores

Sala de Redacción | New York Hispano
Nueva York
La ciudad de Nueva York atraviesa una crisis fiscal de magnitud histórica, con un déficit multimillonario que amenaza la estabilidad de sus finanzas y la continuidad de servicios esenciales. Ante este panorama, el alcalde Zohran Mamdani y la presidenta del Consejo Municipal, Julie Menin, han intensificado sus esfuerzos para lograr que el Estado incremente su apoyo económico y apruebe medidas que permitan cerrar la brecha presupuestaria.
El déficit, estimado en más de 12.000 millones de dólares, es considerado el mayor desde la Gran Recesión. Según las autoridades municipales, la situación se debe a años de presupuestos insuficientes, gastos recurrentes subestimados y un desequilibrio estructural entre lo que la ciudad aporta al Estado y lo que recibe a cambio. Actualmente, Nueva York genera el 55,6% de los ingresos estatales, pero solo recibe el 41,7%, pese a que su economía ha crecido un 110% desde 2010, casi el doble del resto del estado.
Entre las iniciativas presentadas por Mamdani y Menin figura la reducción del crédito fiscal para Entidades de Transferencia (PTET) al 75%. Este ajuste permitiría a la ciudad recaudar cerca de mil millones de dólares adicionales, al limitar un beneficio que actualmente favorece a los contribuyentes de mayores ingresos.
Otra medida clave es la reestructuración del pasivo no financiado de las pensiones, que podría generar ahorros de hasta mil millones de dólares sin afectar los beneficios de jubilados, protegidos por la Constitución estatal. Asimismo, se plantea flexibilizar el requisito de tamaño de las clases escolares, lo que permitiría optimizar recursos sin comprometer la calidad educativa.
El déficit se ve agravado por costos adicionales, como los 480 millones de dólares destinados a la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA). Estos gastos, sumados a compromisos previos, han incrementado la presión sobre las cuentas municipales.
Mamdani y Menin también han manifestado su respaldo a la prórroga del plazo para la presentación del presupuesto estatal hasta el 12 de junio, argumentando que una crisis de esta magnitud requiere tiempo y coordinación entre ciudad y Estado.
La administración municipal sostiene que no es posible cerrar la brecha únicamente mediante recortes o ahorros, y que se necesitan nuevos ingresos y una redefinición de la relación fiscal con Albany. El objetivo es garantizar un presupuesto equilibrado sin trasladar la carga financiera a los trabajadores y mantener los servicios de los que dependen millones de neoyorquinos.
La crisis presupuestaria abre un debate más amplio sobre el modelo de financiamiento de la ciudad y su papel dentro del Estado. Mientras Nueva York continúa siendo el motor económico de la región, sus autoridades reclaman una distribución más equitativa de los recursos para sostener programas sociales, infraestructura y servicios básicos.
La ciudad de Nueva York enfrenta un momento decisivo. El déficit multimillonario obliga a replantear políticas fiscales y a exigir mayor apoyo estatal. Las propuestas de Mamdani y Menin buscan generar ingresos adicionales y optimizar gastos, pero el desenlace dependerá de las negociaciones con Albany y de la capacidad de la ciudad para equilibrar sus cuentas sin sacrificar sus compromisos con la ciudadanía.
Publicado 28 de abril del 2026
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